LAS COSAS DE LUA

Siempre hay algo que contar y a quien contar....

8 de mayo de 2010

ZAPATOS..



Por más que los sacudas se empeñan en empaparse… Y sabes qué…? No es fácil caminar con los pies mojados… En el fondo seguimos siendo los mismos que caminan bajo la lluvia cuando nadie les ve, pero luego siempre quedan las pisadas… Aunque intentes limpiarte la suela tantas veces al franquear la puerta… Seguirás leyendo “Bienvenido” al quitar los pies de la alfombra… Seguirás dejando tus pisadas como siempre has hecho… O es acaso que aún no aprendí a borrar tu rastro…? No hace falta que llames al timbre, ya hace tiempo que tienes la llave… No es tu culpa que un día quisiera dártela y ahora no sepa pedírtela de vuelta... Quizá algún día cambie esa vieja cerradura, últimamente sólo da disgustos y se atranca a cada intento de cerrarla… Creo que sólo se abre bien de madrugada, en un horario más propio de ladrones… Tienes la casa libre y mi habitación prestada, yo sigo de alquiler, bajo fianza de un corazón robado... La luz de la entrada está siempre encendida para evitar tropiezos, creo que ya hemos tenido suficientes... Al final del pasillo está el salón, también hay una terraza... Si quieres deja los zapatos fuera, allí ya habrá dejado de llover. Aún recuerdo cuánto te gusta el aroma de la tierra húmeda, observar las flores mojadas bajo el halo del rocío, mirar la luna entre las nubes y soñar que las estrellas esta noche están algo más cerca... Aún sigues creyendo que podemos alcanzarlas…? Cuando vuelvas a entrar, ya sabes donde está la habitación… No creo que tenga pérdida… Sigue el pasillo corto con paredes estrechas... Hoy es tu habitación, puedes dormir en ella, te presto el hueco de mi cama... A mí ya sólo me ayuda a dar miles de vueltas… También puedes quedarte con mi almohada, por si esta noche aún no tienes sueño... Tal vez, logres encontrar enredado en ella alguno de los sueños que conservas… Creo que yo ya empiezo a agotar los míos… Ahí tienes atrapados todos los abrazos que me faltan… Quizá alguno más de los que a veces necesitas, yo no sé calcular el número exacto que mereces... Ya me olvidé de cómo hacerlo y ni siquiera sé cuando fue la última vez que lo intenté… Ya no sé como se cuentan los sueños que aún me quedan, aunque si se agotaron todos…

…al menos ya se habrán secado tus zapatos…

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